miércoles, 13 de julio de 2011

Marca personal: 10 errores que deberías evitar



“Las grandes compañías comprenden la importancia de las marcas. Hoy, en la Era del Individuo, tú tienes que ser tu propia marca”. Así encabezaba en agosto de 1997 Tom Peters su artículo publicado en Fast Company “The Brand Called You”, considerado uno de los precursores del concepto de marca personal.

Catorce años más tarde, el término “marca personal” continúa no sólo plenamente vigente, sino además, en pleno apogeo. Las sucesivas crisis económicas, la inestabilidad laboral, el ocaso del “empleo para toda la vida”, la búsqueda del talento como valor añadido, la necesidad de diferenciarse y tomar las riendas del propio destino profesional, han creado el caldo de cultivo en el que el concepto de marca personal se ha desarrollado.

No se trata, sin embargo, de algo nuevo. La diferencia es que ahora surge la necesidad casi vital de aprender a construirla y gestionarla adecuadamente para hacer frente a un entorno profesional y empresarial cambiante. Y que ahora, existen nuevas y más herramientas para comunicarla y desarrollarla a un coste mínimo, gracias a la tecnología y la Web 2.0. Todo pasa, eso sí, por una decisión individual: la de asumir de forma proactiva la responsabilidad personal sobre la trayectoria profesional, con todas sus consecuencias. Ya lo advertía la escritora estadounidense Erica Jong: “Toma tu vida en tus manos y, ¿qué sucede? Algo terrible: no hay nadie a quien culpar”.

La creación y gestión consciente de la marca personal exige dedicación, constancia y coherencia. He aquí diez errores que conviene evitar:

1. Creer que la marca personal no existe hasta que se empieza a gestionar. Todos tenemos una marca personal, más potente o más débil, aunque no siempre se es consciente de ello, ni es la que nos gustaría. Una buena pista puede ser realizar una búsqueda en Google con el nombre propio: ¿qué aparece?
2. Confundir marca personal con producto de marketing. Al contrario, se trata de potenciar el valor de la persona, lo que le hace único y singular. Todo parte de un autoanálisis sincero de las propias fortalezas, las capacidades y habilidades, las áreas de mejora pendientes y las motivaciones. Para crear una marca personal hay que tener algo realmente útil que aportar, que nos haga relevantes.
3. Identificar marca personal con individualismo egoísta. Una marca personal sólo puede serlo en relación con su entorno y su capacidad para influir en él, depende del valor que los demás le atribuyen y cómo se percibe, de lo que es capaz de dar y ofrecer. No puede por tanto ser egoísta.
4. Pensar que debe gustar a todos. Se trata de identificar el ámbito en el que se desea posicionar, ya sea grande o pequeño, y definir los atributos que se quieren transmitir.
5. Intentar falsear bajo el concepto de marca personal algo que no se corresponde con la realidad. La marca personal se basa en la autenticidad y no se puede inventar. Hay que ser constante y honesto, es la única forma de transmitir fiabilidad y confianza, de construir una reputación sólida. Ya lo dice el refrán: “Se coge antes a un mentiroso, que a un cojo”.

6. Asimilar marca personal a famoso. El objetivo no es convertirse en una estrella, sino en una persona respetada y reconocida en el entorno elegido. Por eso, es importante marcarse unos objetivos claros, ambiciosos… y realistas.
7. Pensar que para diferenciarse, hay que ser extravagante. Lo que hay que hacer es aportar un valor diferencial.

8. Basar la marca personal exclusivamente en el uso (y abuso) de la tecnología y las redes sociales. La Web 2.0 ayuda a comunicar la marca personal y a generar notoriedad: es importante tener un perfil completo y actualizado en LinkedIn y participar en sus grupos y su sección de Respuestas, Twitter es una excelente plataforma de transmisión de conocimiento y aportación de valor, un blog contribuye a reforzar el posicionamiento, Youtube potencia la imagen, Slideshare mejora la visibilidad en los buscadores, editar un libro en Bubok es sencillo y da notoriedad… Pero el contacto cara a cara, el de toda la vida, es también esencial: un café o una charla con un colega, una participación o la simple asistencia a un evento… Y no sólo eso: cómo se responde a una llamada de teléfono o al email son también importantes.
9. Creer que para tener una marca personal hace falta dinero. Lo que se necesita es constancia, paciencia, esfuerzo y actuar a largo plazo, paso a paso.

10. Pensar que a la gente le interesa lo que somos.
Lo que le importa es lo que podemos hacer por ellos.
Y tú, ¿cómo gestionas tu marca personal?
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- 6 Herramientas para medir la notoriedad de tu marca

lunes, 4 de julio de 2011

5 Campañas con Códigos QR que deberías conocer (y algunos apuntes)



Hace apenas diez días, el pasado 22 de junio, Holanda puso en circulación una serie limitada de monedas para conmemorar el centenario de su Casa de la Moneda. La serie ‘100 years Mint Building’ tiene una peculiaridad: incorpora en el anverso un código QR que remite a una landing page del Ministerio de Finanzas, con un vídeo que muestra fugazmente los secretos de la Casa de la Moneda.

Es la primera vez que los códigos QR se aplican en numismática.


Desde que la corporación japonesa Denso-Wave los creó en 1994, los códigos QR han ido poco a poco ocupando más y más espacios del marketing y la comunicación, aunque no ha sido hasta los últimos dos años cuando han eclosionado realmente.


Ya en 2009 Google, decidió incorporarlos a su servicio
Google Favorites Places: identificó los 100.000 establecimientos de Estados Unidos que mayor interacción generaban en Google Places y envió a cada local un adhesivo con un código QR para que lo colocaran en el escaparate. Al escanearlo, los clientes podían descargarse toda la información disponible sobre esa tienda, leer los comentarios de los clientes y dejar el suyo. Pero mejor verlo en vídeo:





En España, el primer código QR apareció en prensa en 2007.
Según datos de Google Trends y Google Insights for Search, en 2010 comenzaron a tomar cierta relevancia… y en 2011 las expectativas se han disparado.


Pero antes de continuar: ¿qué es un código QR y cómo se crea? ¿Y para qué sirve?


Preguntas con respuesta

  • ¿Qué es un código QR? Un código de barras bidimensional ‘Quick Response’, o de respuesta rápida. Su principal atractivo: puede almacenar hasta 7.000 caracteres en un único símbolo, frente a los apenas 20 que contiene un código de barras convencional, y leerse con un teléfono móvil provisto de cámara y decodificador, es decir, un smartphone.
  • ¿Qué información puede ofrecer? Tanta como la imaginación permita: desde un link a una página web, hasta vídeos, fotos, textos, envío de SMS…
  • ¿Para qué sirve? Básicamente, para transmitir al usuario, vía teléfono móvil y de forma instantánea, la información que se desee. El cómo, cuándo y por qué dependerá del objetivo.

5 Campañas con códigos QR originales

He aquí cinco ejemplos de campañas que destacan por su creativa aplicación de códigos QR, y el resultado que obtuvieron:


1. Tesco en Corea del Sur.
Su línea de supermercados Home Plus no conseguía desbancar al líder E-Mart, a pesar de contar con 350 establecimientos en el país. Para impulsar sus ventas a través de comercio electrónico sin tener que abrir más tiendas, empapelaron las vallas publicitarias del metro con imágenes a tamaño real de sus lineales del supermercado, con una diferencia: cada producto venía acompañado de un código QR. Al escanearlo, el fatigado viajero del suburbano podía realizar on line el pedido, pagarlo y encargar su envío a su domicilio. El resultado: entre noviembre de 2010 y enero de 2011 las compras on line de Homeplus aumentaron un 130%, y los clientes, un 75%. La campaña ganó el León de Oro en el festival de Cannes.





2. Clear en Tailandia.
Para promocionar esta marca de champú de Unilever que nutre el cuero cabelludo, se generaron códigos QR… en la cabellera de varios modelos. Un equipo de estilistas les cortó el pelo a imagen y semejanza de un código QR que linkaba con la página web del champú. Los modelos se desplegaron por las calles de Bangkok en una típica acción de guerrilla, y hasta un célebre presentador de televisión se rapó la cabeza con la imagen. El resultado: las visitas a la web de Clear se incrementaron un 400%.





3. AXA Seguros en Bélgica.
Con el fin de publicitar su aplicación para iPhone, produjeron un anuncio de televisión en el que aparecía una casa sin puerta de entrada: en su lugar figuraba un código QR. Súbitamente, la vivienda se resquebrajaba. Para averiguar qué había ocurrido, el telespectador debía escanear el código QR: la inquietante historia se reproducía a continuación en su móvil.





4. El coche de AmeriSign & Graphics.
No es preciso ser una gran compañía para usar códigos QR. Esta empresa de artes gráficas de Milwaukee recubrió uno de sus vehículos corporativos con un gigantesco código QR (y otros cuantos más pequeños y activables) para promocionar sus ofertas, cupones… y de paso, obtener notoriedad. Lo llamaron el ‘AmeriScion’.





5. KLM y el Queen’s Day.
La compañía aérea decidió celebrar el Queen’s Day con una peculiar acción: rotularon el suelo de una terminal aérea con códigos QR con los que los viajeros podían realizar on line el checking del vuelo. Sin colas ni esperas. Sólo con el teléfono móvil.





Y tú, ¿qué otras aplicaciones originales de códigos QR conoces?


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