lunes, 19 de mayo de 2014

No al ciberacoso escolar: guía para prevenirlo y atajarlo


STOP Ciberacoso




El 81% de los adolescentes españoles reconoce estar preocupado por el acoso escolar y el 35% ha sufrido bullying en algún momento, según datos de la Confederación de Centros de Enseñanza. Para ofrecer una línea de ayuda y denuncia, el Centro de Seguridad para los Menores en Internet, Protégeles, acaba de lanzar una aplicación móvil gratuita anti-acoso: Protégete. A través de esta app, los menores podrán realizar denuncias de forma anónima sobre contenidos ilegales o amenazantes, pedir ayuda en caso de acoso escolar o sexual en Internet, usurpación de identidad online y cualquier otra situación que les haga sentir mal. Está disponible en Google Play y App Store.

No es la única vía. La Policía Nacional tiene en marcha la campaña “Todos contra el acoso escolar” bajo el lema #Noalacosoescolar, y ha activado una dirección de correo específica para atender consultas y denuncias: seguridadescolar@policia.es. Agentes de la Unidad Central de Participación Ciudadana atienden y responden a los mensajes en un plazo aproximado de 24 horas.  

El acoso escolar no es un fenómeno nuevo. Lo que sí es nuevo es la incidencia que Internet, las redes sociales, la mensajería instantánea y los móviles están ejerciendo en la difusión y amplificación del acoso, haciéndolo más complejo aún de detectar y combatir por la sensación de impunidad que genera entre los acosadores, y el sentimiento de indefensión y aislamiento de la víctima. Como advierten en Protégeles: “Para entender qué hace del ciberacoso un fenómeno diferente, no debemos perder de vista que los menores ocultan sus comunicaciones con sus amigos a los adultos: esto ocurre de forma desmesurada online, porque necesitan verse libres de su supervisión. Este hecho favorece la acción de los ciberacosadores”.

A ello se añade la brecha digital entre padres/educadores e hijos, lo que puede provocar desde que el menor afectado oculte la situación a sus padres, por temor a que se le retire el acceso a Internet y el móvil, hasta que los progenitores se muestren incapaces de abordar la situación, por desconocimiento de las herramientas tecnológicas y la falsa percepción de “son cosas de niños” o “Internet es diferente”.  

Nada más lejos de la realidad. He aquí ocho claves (no exhaustivas) para intentar prevenir el ciberacoso escolar, y ayudar a la víctima si se produce.

1. En Internet y en las redes sociales rigen las mismas leyes que en el entorno offline: las amenazas, las injurias, las calumnias y la difusión de datos personales son delitos, se persiguen y se castigan. También online. El ciberacoso no es diferente, no hay impunidad que lo ampare: se puede (y se debe) denunciar. 

2. El maltrato se alimenta con el silencio de todos: de los que lo hacen, de quien lo padece, y de quien lo ve y no lo remedia (ya sea éste padre, profesor o compañero de la víctima). Si estás siendo acosado, pide ayuda a tus padres o profesores. Si eres testigo de un acoso, comunícalo a quien pueda actuar contra ello.

3. La víctima de acoso no tiene la culpa de nada, pero tiende, sin embargo, a culpabilizarse de lo que le ocurre. No permitas que llegue a ese punto.

4. El grupo de amigos es clave en la adolescencia. Esta necesidad de “pertenecer a un grupo” actúa en doble sentido en el caso del acoso escolar: por un lado, la búsqueda de un “chivo expiatorio” refuerza los vínculos entre los agresores; por otro lado, la víctima suma, a su calvario personal, la exclusión a la que se ve sometida. Es importante que el acosado se sienta apoyado por su entorno más cercano, y que cultive distintos grupos de amistades.

5. Todo acto tiene su consecuencia. El agresor y quienes participan en el acoso (ya sea de forma activa o pasiva) deben saber, y hay que transmitírselo, que tarde o temprano tendrán que asumir las consecuencias de su agresión. También si es online.

6. Cambiar de centro escolar al acosado no es la mejor solución. En Protégeles señalan: “Algunas víctimas cambian de centro escolar entendiendo que así comenzará una nueva vida escolar. Esto no siempre surte efecto. Siempre que sea posible es más recomendable que la víctima restablezca su imagen ante los demás allí donde surgió el problema”. Será la forma, además, de recomponer su autoestima y autoconfianza.

7. Tratamiento aparte merece el agresor. En Protégeles recomiendan: “El cambio de centro escolar debe ser aconsejado para el agresor en caso de no cejar en su empeño. Al retirarle del contexto que le ampara y en el que encuentra el apoyo y la posición social que le permite ejercer el poder de forma abusiva se le obliga a situarse en una situación más homogénea con el grupo de nuevos compañeros”.

8. El centro escolar tiene un papel que cumplir en la prevención y solución del acoso, también si es online. Si la víctima y el agresor son del mismo centro, tiene la obligación de intervenir.

Y tú, ¿has tenido conocimiento de algún caso de ciberacoso escolar? 

Si te ha gustado este post, quizás te interese leer:

2 comentarios:

  1. Excelente post, muy útil y clarificador, sobretodo para los que somos padres

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Salvador, me alegro de que te haya resultado útil. Saludos

      Eliminar