jueves, 9 de junio de 2016

Las súper-mega razones por las que cada vez me gusta menos el sorprendente e increíble clickbaiting

clickbaiting


Sí: obviamente, este titular es una parodia.

Y no: por supuesto, no quiero decir que no me guste el clickbaiting. Lo que no me gusta es el clickbaiting oportunista, vacío de sentido y facilón, formulado en torno a palabras huecas y una combinación de hiperlativos, adjetivos y adverbios con un deje sensacionalista.

Y sí: estoy siendo un poco radical.

Pero déjame que me explique.
 
La necesidad de llamar la atención en un titular, de “enganchar” a la audiencia, de conseguir que le atrape tu contenido, no es nueva, ni mucho menos. Es un principio básico de la comunicación y de la información (sobre lo que no me voy a poner a teorizar ahora). Lo sabe cualquiera que haya estudiado o ejerza la profesión de periodismo y/o comunicación, incluso aunque no tenga ni idea de marketing online, ni de clics, ni de tráfico web, ni de analítica digital: “He elaborado una pieza informativa, y quiero que impacte”.

La competencia informativa, de medios, de audiencias, no es tampoco reciente. Y no es nueva por mucho que el medio en el que se desenvuelva sea Internet o las redes sociales. Concedo el beneficio de la duda: el exceso de fuentes de información, de contenidos difundidos, que Internet y los social media alimentan provoca que esta competencia sea aún mayor. Pero hasta ahí.

La tentación de generar un titular sensacionalista, de alto impacto, es más vieja que la historia de la comunicación. Que se lo pregunten (si siguen vivos) a los redactores del diario “El caso”. Ni hace falta: basta con hacer zapping por la parrilla de televisión para comprobar hasta dónde se puede intentar llegar para arañar un porcentaje de audiencia. ¿Quieres hitos? Busca en Google “Nieves Herrero Alcasser” y tendrás la respuesta.

Pero volvamos al clickbaiting. Dice la Wikipedia que clickbaiting es: “Un término [peyorativo] que describe a los contenidos web que apuntan a generar ingresos publicitarios en Internet, especialmente a expensas de la calidad o exactitud de éstos, dependiendo de titulares sensacionalistas para atraer mayor proporción de clics y fomentar el envío de dicho material a través de las redes sociales. Los titulares clickbait típicamente apuntan a explotar la ‘brecha de curiosidad’, proporcionando la información suficiente para provocar curiosidad al lector, pero no para satisfacer su curiosidad sin hacer clic en el contenido enlazado”.

Y es esto lo que cada vez me gusta menos, lo reconozco. Hace poco, en un blog que según SimilarWeb tiene más de 576.000 visitas mensuales, leí un titular que repetía tres veces el prefijo “súper”. Tres veces “súper” en el titular. ¿Para qué tanto superlativo? Cada vez más, leo titulares con al menos dos adjetivos o adverbios hiper-algo. Me empiezan a dar pereza mental (y sí, lo he reconocido al principio de este artículo, quizás “estoy siendo un poco radical”).

Pero no nos confundamos.

Me gusta el contenido bien elaborado, útil, de valor, que es capaz de enseñarme, despertarme interés o conmoverme, engancharme desde la primera línea hasta el punto final. Y para llegar a este contenido, me gusta más aún si el titular es ingenioso, inteligente, me despierta la curiosidad, me hace sentir la necesidad de hacer “clic” e ir más allá.

Pero no me gustan los titulares redundantes, que despiertan falsas expectativas, que de tan vistos, podrías trasladar de un artículo a otro cambiando un par de términos, y ya está. Y lo que es peor: que te defraudan cuando, después de hacer clic, compruebas que no aportan lo que parecían proponer en el titular inicial, que te roban tu tiempo sin más.

Me gusta el clickbating bien pensado y bien estructurado. Bien resuelto y original.

No me gusta el clickbaiting oportunista, vacío de contenido y facilón.

Y si tú has llegado hasta aquí, es que quizás opines igual.

¿O no? 
Foto: Freepik 



4 comentarios:

  1. Añado, además, que es contraproducente porque, en mi caso, si clicko y la pieza no responde a las expectativas que me había creado esa fuente pierde veracidad para mi... Pd: saludo enorme María, me encanta aprenderte

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    1. Hola Leticia, totalmente de acuerdo: va en perjuicio de la propia fuente. Un abrazo!!

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  2. Hipermegabueno tu artículo, jajaja. Completamente de acuerdo: la búsqueda del buen titular no debe llevar a extremos facilones. Es más: creo que los títulos son muy importantes, pero a veces se les da una relevancia demasiado alta. Gracias por tus artículos!

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    1. Gracias a ti Jorge por visitar mi blog! Es más: ¡Hipermegagracias! 😉

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