miércoles, 8 de marzo de 2017

Instagram y los niños: cómo usarlo de forma segura para potenciar su creatividad

Instagram y los niños



Instagram establece expresamente en el primer punto de sus “Condiciones de uso” que: “Debes ser mayor de 14 de años de edad para utilizar el servicio”. Pero sin embargo, cada vez hay más menores no ya de 14, sino de 11 o 10 años, con perfil en la plataforma. El acceso a dispositivos móviles a edades cada vez más tempranas (ya sea propio o de un familiar) y los cambios en las pautas de uso de las tecnologías han generalizado el acceso a redes sociales y aplicaciones móviles entre los niños.


Ante esta situación, en el entorno familiar suele generarse alguna de estas situaciones:

-   Padres que se oponen a que el niño abra cuenta en Instagram y no le autorizan, porque lo consideran inadecuado e incluso peligroso.
-   Padres que asumen que sus hijos son nativos digitales y que no tiene sentido negarles las nuevas tecnologías, porque forman parte de su entorno habitual, y no ponen objeciones a Instagram.
-   Padres que no conocen Instagram, pero comprenden que su hijo lo utilice y no se oponen.
-   Padres que toleran, con objeciones, que su hijo abra perfil, aunque sin tomar ellos parte en la red social.

¿Te identificas con alguna de ellas?

Antes de continuar, déjame que te cuente que los nativos digitales no nacen: se hacen. No creo en el concepto “nativo digital”. Es más, podría decir casi que desconfío de él. ¿Por qué? Porque nacer rodeado de aparatos digitales, crecer imbuido de las nuevas tecnologías, no implica que se sepan utilizar… bien.

Porque no es suficiente con saber qué se puede hacer con un dispositivo electrónico y cómo utilizarlo. Porque lo importante, lo esencial, no es el qué ni el cómo, sino el POR QUÉ y el PARA QUÉ. Y eso no se nace sabiendo. Eso hay que aprenderlo.

¿Y entonces?

Hay quien aboga por instalar sistemas o programas de control parental en los dispositivos electrónicos. Pero no sirven. Lo sé: son muy efectivos para bloquear el acceso de los niños a contenidos digitales no aptos para su edad, o no deseables. Pero no sirven. Primero, porque es imposible instalar controles parentales en todos los dispositivos al alcance del niño, quien probablemente lo que más usa, para empezar, es el smartphone del padre, la madre o el hermano mayor.

Segundo, porque si no se quiere que acceda a contenidos inapropiados, lo único realmente válido es que un adulto esté con él, junto a él, o detrás de él, cuando utilice Internet y las aplicaciones móviles, jugando y acompañándole.

Y tercero, porque soy partidaria de que es mejor que aprenda a detectar e identificar cuándo un contenido no es adecuado, y tenga la confianza para avisarte y contártelo.  Porque es importante que entiendan cuanto antes que determinados contenidos de Internet no son adecuados, y por tanto, no se deben no sólo consultar y consumir: sobre todo, no se deben GENERAR. Hay que sentarse con ellos. Navegar con ellos. Enseñarles a discriminar.

No se trata ni mucho menos de amedrentar, asustar ni ahuyentar a los menores del entorno online, al contrario: el objetivo es que aprendan a desenvolverse sin peligro y con confianza. Porque ese será, sin duda, un espacio más de su vida. Más temprano que tarde.

Y cuando empiezan a abrirse perfiles en redes sociales, ¿qué?

1. Hazle entender que tener más o menos seguidores no le hace mejor ni peor. Ni más popular. Ni más interesante. Ni siquiera aunque sus compañeros de clase piensen lo contrario. Ni aunque se lo digan. Su importancia no depende de un número de followers, no depende de los demás. Depende de él mismo.

2. Por el mismo motivo, conseguir más o menos likes en un post no implica que sea mejor ni peor. En primer lugar, porque depende de muchos factores. Y en segundo lugar, y más importante, porque no se puede gustar a todos. Ni se puede, ni se debe.

3. Enséñale que no hace falta estar pendiente de las notificaciones constantemente. Es más: no es conveniente. Porque debe ser él quien decida cuándo y cómo se conecta, y no al revés.

4. Explícale que no debe hacer ni decir en redes sociales lo que no haría ni diría en el mundo offline. Que estar detrás de una pantalla no le habilita ni le autoriza a nada que no diría cara a cara. Porque sigue siendo él, aunque sea tras una pantalla. La tecnología no avala la impunidad, ni da ningún derecho extra.

5.  Demuéstrale que lo que publique y comparta queda registrado y puede ser reutilizado y/o reenviado sin fin, incluidas (o sobre todo) sus fotos. Y que pueden llegar a oídos (o al ordenador, o el móvil) de quien no desea.

6.  Insístele en que es importante que respete a los demás y se comporte con ellos como le gustaría que le trataran a él. Un insulto online duele igual o más que el que se grita a viva voz, aunque el silencio parezca ocultarlo.

Y ahora, antes, de continuar, plantéate: ¿tú tienes claro lo anterior? ¿De verdad?

Pues vamos con Instagram.

Como ya habrás podido deducir, no soy partidaria de negar autorización a un niño para abrirse cuenta en Instagram, pero tampoco creo que se le deba dar absoluta discrecionalidad. Abogo por un proceso de tutorización y enseñanza sobre cómo utilizar la aplicación, porque está empezando a ser su primer contacto con una red social. Y porque mientras aún es niño y no adolescente, está en disposición de escuchar: hay que aprovecharlo.

-   Explícale que la descarga e instalación de apps ha de ser supervisada. No, los niños no deben tener la posibilidad de descargarse directamente las aplicaciones que deseen: debe ser un adulto quien las descargue (y controles las claves de descarga), las instale en el dispositivo móvil (sin tarifa de datos, sólo con conexión wifi) y supervise la creación de la cuenta.

-   Mientras sea un niño, el perfil debe ser privado. Porque es la única forma de que pueda controlar quién ve sus contenidos, y quién puede interactuar con él.

-   Adviértele de que no debe aceptar como seguidor a quien no conozca. Es la traslación online del: “No hables con desconocidos”.

-   Ten en cuenta que Instagram no es sólo un aplicación para compartir fotos: es también una herramienta de chat y mensajería instantánea. Y por ahí fluyen todo tipo de comunicaciones.

-   Ábrete una cuenta y síguele. Para estar junto a él, para estar pendiente, para ayudarle si lo necesita. Mientras sea un niño, aún estarás a tiempo.

-   Anímale a que piense qué imágenes compartir. Que entienda que los selfies no son la mejor opción, que idear qué fotografiar es también adoptar una mirada diferente sobre lo que le rodea. Poner el foco. Crear.

-   Juega con él y con Instagram. Tomad una foto y retocarla, a ver cuál es más original. Sal de “paseo fotográfico”. Rétale a pensar imágenes en torno a una temática concreta.

-   Haz que tenga claro que ni en Instagram, ni en ningún otro lugar, tiene nadie derecho a que le amenacen, atemoricen o humillen. La mejor defensa es avisar cuanto antes (a tus padres).

-   Explícale que no debe, bajo ningún concepto, enviar ni mucho menos publicar ningún tipo de imagen íntima ni comprometida. Ni aunque se lo pidas tú. Jamás.

-   Avísale de que en Instagram, y en Internet, es muy sencillo inventarse una personalidad y decir ser quien no se es.

-   Recuerda que el uso del dispositivo móvil ha de ser regulado. En tiempos, horarios, circunstancias de uso, lugares. Y recuerda también: los niños copian pautas de comportamiento; si te ven todo el rato pendiente de tu móvil, ¿qué esperas que hagan ellos?

-   Pídele que si encuentra un perfil o cuenta con contenido que le genere inseguridad, sospechas o incluso le dé miedo, te avise.

-   Y que si necesita ayuda… ¡la pida!


Cuentas de Instagram para potenciar su creatividad

Las apps sociales móviles contribuyen a la creatividad infantil. Y eso es lo que hay que fomentar. Se pueden grabar mini historias, elaborar collages, transformar fotos en vídeo... Sin olvidar que antes de eso, el niño ha debido embadurnar sus dedos con pintura de manos, jugar con pinceles, contar historias inventadas y no sé cuántas cosas más. La capacidad creativa no se improvisa, las nuevas tecnologías son solo un instrumento más.

Aquí tienes cuentas de Instagram para ayudarle a impulsar su creatividad.
  • @artbarblog. Bar Rucci es una diseñadora gráfica, profesora, madre y bloguera, que en su galería de Instagram enseña cómo hacer múltiples objetivos con material reciclado: móviles con materiales reciclados, casitas de papel a base de patchwork, marcapáginas con lanas y maderas, esculturas con rollos de papel… 
  • @sandravandenbroek. El perfil de Instagram de esta holandesa está especializado en presentación de comida en platos, pero es que… ¡ah, qué emplatados! Construye rostros, escenas, representaciones, que hacen que lo de menos sea los alimentos que contiene el menú. Una vuelta de tuerca a la gastronomía.
  • @artistic_unity_ Recopilatorio de imágenes y vídeos muy variadas, siempre citando al autor: ilustraciones con efecto 3D, manualidades con globos, dibujos en arena, mandalas paso a paso, mini libros de papel, figuras de cerámica…  
  • @ventunoart. Especializada en origami: su galería consiste en videotutoriales que paso a paso enseñan cómo realizar cualquier tipo de figura en papel, con distintos niveles de dificultad. Muy práctico y entretenido.


Y tú, ¿qué recomendarías para que los niños utilicen Instagram de forma segura?




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