martes, 5 de junio de 2018

Decálogo para incrementar la presencia de mujeres tech (y directivas)


Mujer y tecnologia


Con este título arranca mi contribución al whitepaper “Tech & Digital Woman Power” editado por Madrid School of Marketing, en el que un grupo de 15 mujeres del mundo de la innovación digital presentamos nuestras conclusiones sobre el papel de la mujer en la transformación digital. En él planteo los retos a los que se enfrenta la mujer en el entorno tecnológico y propuestas concretas para potenciar su presencia y visibilidad. Os dejo aquí el contenido del capítulo, podéis descargar el whitepaper completo aquí. 

“Ni una sola mujer”: ese fue uno de los principales titulares que cosechó la Feria de Electrónica de Consumo de Las Vegas, la mayor del sector, en su última edición, del 9 al 12 de enero. Ni una mujer en el programa oficial de conferencias. Cero. Las críticas comenzaron poco antes del arranque oficial del evento y sirvieron para poner de manifiesto, de nuevo, la inexplicable invisibilidad de las mujeres en el entorno tecnológico y de transformación digital.

Invisibilidad, que no ausencia.

Porque sí, es cierto que es menor el porcentaje de mujeres que trabajan en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (las conocidas como STEM por sus siglas en inglés). En España sólo un 28,85% de los profesionales de sectores de alta y media-alta tecnología son mujeres, según el Instituto de la Mujer, y solo una de cada cuatro personas matriculadas en ingeniería son mujeres (y eso que en la prueba de Selectividad de 2017, las mujeres obtuvieron la mejor nota en 14 de las 17 comunidades autónomas).

No es un problema solo de España: en Estados Unidos, apenas el 35% de los graduados en disciplinas STEM son mujeres, según el National Center for Education Statistics. Y tampoco es una cuestión circunscrita a un único sector: la brecha de género es transversal y además, en contra de lo que sería deseable, va en aumento: según el último “Informe global sobre la brecha de género 2017” del Foro Mundial de Davos, durante el año pasado ha crecido, por primera vez en una década, la brecha de género en las cuatro variables que calcula (logros educativos, salud, oportunidades económicas y empoderamiento político).
  
Pero es que además, una vez presente, la visibilidad que la mujer obtiene en el sector tech, como en tantos otros, es también infinitamente menor: se les convoca menos como ponentes en foros públicos, se les cita menos en medios de comunicación, se destacan menos sus logros. Figuran menos, en definitiva, y por tanto tienen también menor capacidad para convertirse en referentes. El círculo vicioso se perpetúa.

El reto, así pues, es doble: incrementar la presencia de la mujer en el sector tecnológico y de transformación digital, y promover también su visibilidad. No se trata ya solo de una cuestión de equidad: como señala el Foro Económico de Davos, “el hecho de que las mujeres no estudien estas disciplinas ni trabajen en estos puestos y sectores implica que se está desperdiciando talento y que las economías son menos productivas de lo que podrían ser. Corregir esta desigualdad podría incrementar la productividad hasta en un 16%”. Si no queremos apostar por la igualdad, apostemos al menos por la productividad.

He aquí un decálogo de propuestas para incrementar la presencia de la mujer en el entorno tecnológico, y potenciar también su visibilidad:

1. Romper estereotipos

No siempre somos conscientes del peso que los estereotipos de género tienen sobre la asignación de roles y sobre el reconocimiento de lo que sería ideal para cada persona, según sea hombre o mujer. Esta asignación de roles empieza a edades muy tempranas”, advierte el estudio “¿Por qué no hay más mujeres STEM?” de Fundación Telefónica. El informe señala que esta distribución de roles provoca que las mujeres perciban que sus habilidades y competencias en tecnología y ámbitos científicos están por debajo de sus compañeros, que elijan las trayectorias profesionales acordes con las expectativas que se tienen sobre ellas, muestren menor predisposición a elegir estudios vinculados al ámbito STEM y sean más proclives también a abandonarlos una vez iniciados.

¿Cómo romper estos estereotipos? El informe aboga por actuar en los centros de educación primaria y secundaria fomentado el ámbito STEM en general, desarrollando proyectos TIC y mejorando el asesoramiento y la orientación en la elección de estudios universitarios.

Pero romper estereotipos exige actuar en múltiples ámbitos, no solo la escuela, para penetrar en la percepción pública. Y las iniciativas pueden ser muy variadas, como por ejemplo la campaña #IlookLikeAnEngineer que en 2015 se viralizó en redes sociales y reivindicó que en ingeniería también hay mujeres (y que no hay un modelo de ingeniera).

2. Fomentar la colaboración público-privada

No solo es deseable, sino que además es posible. La iniciativa más ambiciosa en este sentido es, quizás, “UN Women Global Innovation Coalition for Change”, la Coalición de Innovación Global para el Cambio promovida por la ONU en septiembre de 2017 y en la que participan Facebook, el MIT y otras 20 instituciones y empresas para detectar y eliminar los obstáculos para facilitar el acceso de las mujeres al mundo de la tecnología.

El riesgo de este tipo de alianzas y proyectos internacionales es que se queden en buenas intenciones y que no logren articular propuesta concretas. Pero indican un camino: la necesaria colaboración entre el sector privado y las instituciones públicas para concienciar, sensibilizar y eliminar barreras en este ámbito.

3. Promover el asociacionismo

Para potenciar el networking, compartir experiencias, desarrollar proyectos conjuntos, cobrar fuerza y contrarrestar la presión que implica ser una minoría.

En España hay ya varias iniciativas, como la asociación Mujeres Tech (que tiene como objetivo aumentar la presencia femenina en el sector digital), Girls in Tech Spain (que busca acelerar la incorporación de la mujer en la industria y el emprendimiento tecnológico), Womenalia (red de mujeres profesionales con un foco específico en tecnología, con Women At Tecnology) y la Professional Women´s Network (red europea de mujeres profesionales que en España cuenta con comunidades en Barcelona, Bilbao y Madrid).

4. Impulsar referentes femeninos en tecnología

La mayoría de los referentes en tecnología son hombres, lo que alimenta el sesgo de género. Para contrarrestarlo, es preciso fomentar las iniciativas que ponen en valor y dan visibilidad al papel de la mujer en tecnología, ciencia y transformación digital.

Acciones como la declaración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el 11 de febrero, que en 2018 ha promovido en España múltiples actividades para impulsar la vocación científica. O el libro “Women in Tech”, editado recientemente, en el que 23 mujeres españolas que trabajan en tecnología cuentan cuál ha sido su trayectoria. Y los “Campus MeetUp: Women”, eventos que cada primer miércoles del mes reúnen en Campus Madrid de Google a mujeres interesadas en emprendimiento y tecnología.

Porque las mujeres tech existen, y deben conocerse.

5. Promover la paridad en actividades y foros públicos

Este año CES ha sido noticia por la ausencia de mujeres ponentes, pero ¿cuántas veces has asistido a un evento sobre transformación digital, tecnología o marketing online en el que la mayoría de los ponentes eran hombres? ¿O has revisado el claustro de un curso y apenas aparecían mujeres? Es necesario reclamar, pedir, demandar, exigir que en los eventos públicos participen mujeres. Romper con su invisibilidad.

6. Crear bases de datos profesionales

Bases de datos de libre acceso en las que se recojan los contactos de mujeres que trabajan en tecnología, transformación digital, marketing online (previo, por supuesto, consentimiento o inscripción de la interesada). Para que se conozcan sus nombres y, de nuevo, darles visibilidad.

Como el directorio Mujeres en SEO, que reúne más de 100 perfiles de mujeres españolas que trabajan en posicionamiento web, con el objetivo de que sea más fácil encontrarlas, ya sea para contratarlas o para dar una charla.

7. Desarrollar programas de mentoring

La falta de mentores es una de las principales barreras que experimentan las mujeres en tecnología, según el estudio “La futura fuerza laboral tecnológica: romper las barreras de género” de ISACA. En España está activo, en Castilla y León, el STEM Talent Girl, un proyecto de mentorización para el desarrollo de talento STEM y el fomento de vocaciones científico-tecnológicas dirigido especialmente a niñas a partir de 14 años. Pero hacen falta muchos más programas de este tipo.

8. Impulsar la equiparación salarial

Porque también en este sector existe brecha salarial entre hombres y mujeres. Cada vez es mayor el clamor mundial contra la diferencia salarial por motivo de género. En Islandia entró en vigor el 1 de enero de 2018 una ley que exige a las empresas y organismos públicos con una plantilla superior a 25 trabajadores, que retribuyan con el mismo sueldo a los empleados que desempeñen las mismas funciones, independientemente de su sexo. Desde el 6 de enero de este año, las trabajadoras alemanas de compañías con más de 200 trabajadores pueden, por ley, conocer el sueldo medio de sus compañeros varones que desempeñen el mismo puesto.

En España rige desde 2007 una ley para la igualdad efectiva de hombres y mujeres que especifica la paridad de trato y de oportunidades en el ámbito salarial. Pero según el Instituto Nacional de Estadística, el salario medio bruto de los varones en España es de 2.075 euros, mientras que las mujeres reciben 1.661 euros.

9. Potenciar la conciliación laboral

Pero no la conciliación laboral de la mujer, por favor: la conciliación laboral del hombre y de la mujer, ambos, porque hasta que los dos géneros no estén en igualdad efectiva de condiciones, no habrá de verdad posibilidad de conciliación, y los roles en este ámbito seguirán descompensados

10. Promover el desarrollo profesional de la mujer en la empresa

Para romper los techos de cristal. ¿En serio es necesario insistir y explicarlo más?

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